INCLINACIONES ASTRALES, NATURALEZA, GRACIA



18 de ago. de 2007

-3 niveles: inclinaciones/naturaleza/gracia

-Inclinaciones: lo que en astrología se identifica con la interpretación más habitual de los símbolos, la cual no es capaz de fijar el nivel concreto en que ha de entenderse un tema astral determinado.

-Naturaleza: lo que está al alcance del ser humano independientemente de la elevación al orden sobrenatural, es decir, lo que dice relación a las potencias del alma en su despliegue “normal”. En terminología astrológica, las inclinaciones tal como vienen asumidas y transformadas por la acción personal.

-Gracia: el don divino que nos permite trascender las posibilidades naturales y actuar en el plano de la “sobrenaturaleza”. Y aquí conviene distinguir entre la comprensión “abstracta” del ser de la gracia y su experiencia concreta y existencial. La primera tiene que ver con la teología de la vida espiritual; la segunda, con la experiencia mística en sentido amplio.

-Nos limitaremos al aspecto experiencial, a sabiendas de la dificultad que supone deslindar lo que pertenece a la gracia de lo que es propio de la naturaleza. Aquí hay que recordar el principio “Gratia non destruit naturam…”, así como las tres vías que santo Tomás distingue en la deducción de los atributos divinos a partir de los atributos de la creación, es decir, la de afirmación, la de negación y la de eminencia. Si éstas nos llevan a la comprensión, dentro de lo que cabe, de los atributos divinos, el problema que plantea la comprensión de la gracia es la inserción de la naturaleza en el orden divino. A saber, que lo que sabemos de Dios por la razón queda rebasado por su autorrevelación al hombre y por su autocomunicación a éste del ser divino, a través de la cual llegamos a ser “Dios por participación”, en frase de san Juan de la Cruz.

-Pues bien, a medida que entramos en diálogo con Dios a través de la oración, aunque solo sea de petición, empezamos a comprender someramente lo que es la gracia. La memoria de muchas situaciones nos permite establecer que, más allá de las expectativas o inclinaciones astrales y de su aprovechamiento por parte de la voluntad libre, se ha manifestado otro comportamiento diferente, armónico e inesperado según los criterios de la naturaleza. Y así uno ha tenido ocasión de vivir experiencias armónicas y de soportar pruebas difíciles conservando la paz interior y la conciencia de que estaba en lo correcto.

-Así, por ejemplo, la posición del regente del Ascendente (especialmente si se trata del Sol) en la IX supone una inclinación a identificarse con “Dios”, a “endiosarse” de alguna manera, máxime cuando en la proximidad del Ascendente nos encontramos con el nodo ascendente, signo de la “maestría” o de la “iniciación”, en la medida en que el contacto entre el alma y el espíritu se produce justamente en el ámbito del “sujeto”. Por tanto, ya no se trata únicamente de una tendencia al “endiosamiento” en general, sino también de algo más intenso, de la elevación del “iniciado” a la esfera divina. En semejante caso, más allá de la afirmación de las propias capacidades astrales y al margen de cualquier impulso competitivo, la gracia divina puede mostrar la necesidad de ser humilde y de prescindir de cualquier comparación con el prójimo, con lo cual la inclinación en cuestión quedaría neutralizada.


Comentarios

Entradas populares de este blog

EXPRESAR LO INEFABLE

DE ASTROLOGÍA Y DE OTRAS MUCHAS COSAS…(II)

SÍMBOLOS PLANETARIOS Y «POTENCIAS DEL ALMA»