ASTROLOGÍA Y MORAL: INCLINACIÓN, SER Y DEBER-SER
2 de jun. de 2006
¿Cabe
relacionar la astrología con la moral? Si la primera se ocupa de inclinaciones
o tendencias (hablamos, claro está, de la astrología no determinista), la
segunda versa sobre las acciones de la voluntad libre.
Se puede
hablar de inclinaciones mejores o peores y, por tanto, de tendencias más o
menos «aprovechables» por la voluntad.
En concreto,
los planetas colocados en sus «domicilios» y «exaltaciones» simbolizan
inclinaciones «positivas» o «armónicas», un concepto que, evidentemente,
todavía no alcanza el plano moral. De igual modo, planetas situados en «exilio»
o «caída» indican tendencias «negativas» o «inarmónicas».
Ahora bien, la
voluntad no está sometida al horóscopo. Un vocablo que etimológicamente
significa «el que señala la hora», el Ascendente, aunque el término haya
terminado por designar la configuración global que define a un sujeto, su «tema
astral», (prefiero esta denominación a la de «carta astral», hoy generalizada,
pues, al fin y al cabo, nos las habemos con la «música de las esferas»).
Pues bien, la
voluntad no obedece al horóscopo y, por consiguiente, puede alterar las «previsiones»
(«Astra inclinant, non necessitant», «Los astros inclinan, pero no obligan»,
decía santo Tomás de Aquino).
Por tanto, el
estudio del «tema astral» no permite extraer conclusiones sobre la moral del
sujeto.
Por otra
parte, y en virtud del pecado original, la voluntad se muestra proclive al mal.
Solo la redención operada por Cristo hace posible superar esa inclinación,
redención que viene aplicada a través del Bautismo, explícito o implícito.
Por eso, todo
alejamiento existencial o cultural de Cristo tendrá consecuencias en el plano
de la moral, de manera que, por muy buenas inclinaciones que marque el
horóscopo, la voluntad las desaprovechará o las utilizará mal.
COMENTARIOS.
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José Antonio
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«No sea que alces tus ojos al cielo, y viendo el sol y la
luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, seas impulsado y te
inclines a ellos y les sirvas; porque Jehová tu Dios los ha concedido a todos
los pueblo de la debajo de todos los cielos. Pero a vosotros Jehová os tomó y
os ha sacado del horno de hierro, de Egipto, para que seáis el pueblo de su
heredad como en este día» (Deuteronomio 4:19-20)
·
Paco Martín
·
Hola, mi nombre es Paco y quisiera hacer un breve
comentario a las opiniones de José Antonio, concretamente al tema sobre
«Astrología y moral».
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Debo decir primero que soy psudoagnóstico de pensamiento y
católico por circunstancias espacio-temporales y evidentemente culturales.
·
Ciertamente la astrología no puede «vislumbrar» si en «un
tema natal» o la carta natal de una persona en concreto (porque también podrían
poner los datos de un pollito y sin previa observación y diálogo con la persona
es ridículo hacer ninguna carta natal e intentar extraer «tendencias»,
inclinaciones de carácter o la personalidad) ésta tiene los ojos marrones, es
caucásica, procesa la fe islámica o la budista o es un psicópata redomado. La
carta muestra como un mandala personal e intransferible las energías que se han
manifestado «simbólicamente» o realmente en un momento y espacio dados. El
nivel de comprensión de estas energías que actúan e interactúan dentro y fuera
de él (el individuo sólo se hace cargo de una parte de ésas energías que le son
propias pero que él ve cómo azar, suerte o providencia pero casi nunca como
algo que él mismo irradia hasta que con el tiempo hace «cuerpo», es decir hace
conciencia en él y empieza a entender que él es quien la genera (esto sucede
mucho con el signo ascendente).
·
Resumiendo: Mediante la interpretación astrológica (como
único elemento a examinar) es imposible discernir que ética tiene o tendrá
nadie. Pero no es una mera cuestión de libre albedrío -en sí ya bastante
compleja- ya que una persona con por ej. Marte conjunción Luna en cuadratura con
Plutón conjunción Urano en Leo con Ascendente Escorpio vivirá esas energías de
forma inevitable, es la «mejor» o «peor» comprensión de esas energías y la
«época y cultura que le toque vivir» que será éticamente aceptable o no.
Spinoza por ej. si hubiera nacido ahora no hubiera tenido ningún problema -o
quizá sí, si nace en algún hogar fundamentalista y de reglas excesivamente
rigurosas- con sus planteamientos éticos-sociales y filosóficos., pero en la
Holanda del siglo XVIII. Hitler fue víctima de una obsesión (que flotaba en el
aire en esos años) por eliminar a aquello que no podía entender ni soportar (el
otro, la sombra de sus propios complejos) y apropiarse de grandes energías por
la fuerza y la estrategia (guerra y poder) que están ligados al lado oscuro de
Plutón y Marte. Pero Plutón y Marte también tienen su lado luminoso. La figura
de Cristo simbólicamente bajo a los infiernos (la sombra) y ascendió
transformado y resucitado. Plutón tiene la capacidad de sanar, de transformar
la energía (también está relacionado con la energía atómica, la fusión de la
materia, la desmaterialización). Marte es la asertividad necesaria para
sobrevivir y abrir caminos sin ese ímpetu nuestra voluntad sería la de un
zombi.
·
Por último, la voluntad es real y cambia con el tiempo
pero también es una ilusión colectiva que mediante la voluntad todo es posible.
Nos la venden a diario. También los humanos han depositado (por miedos,
irracionalidad, y otros factores) su voluntad a seres simbólicos
jerárquicamente superiores pero a imagen y semejanza de ellos. La figura del
padre (dios padre) es importante, pero llegará un día en que andaremos sin él
de la mano, como seres adultos y maduros.
·
Depositar nuestra voluntad en Dios no es muy diferente de
depositarla ciegamente en un vidente. En ambos casos estas personas no se están
haciendo cargo de sus vidas y dependen como niños pequeños aferrándose a las
manos o el regazo de mamá o papá. Todo ello es humano y comprensible y muy
respetable, hay muchas maneras de servuir a lago más grande que uno mismo. La
voluntad no lo es todo. Pero ceder terreno a los demás de vez en cuando no
estaría nada mal para éstos tiempos de guerras e individualismo (mal entendido)
atroz.
·
Gracias y perdonen si alguna persona se ha sentido
ofendida, no es mi intención. Creo en el diálogo y el encuentro, aunque a veces
sea trabajoso y difícil.
·
P. Martín.
·
Emilio
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Muchos temas has tocado, amigo Paco, y veo que conoces la
problemática. No es fácil encontrar interlocutores en la cuestión que planteo,
unas veces porque carecen de conocimientos astrológicos y de experiencia
hermenéutica (los filósofos o los científicos); otras, por falta de conocimientos
filosóficos o teológicos (los astrólogos). Ahora bien, lo que yo quisiera
subrayar (no podía hacerlo en el artículo, dada su brevedad) es que las
«influencias» astrales, al actuar directamente sobre el plano corpóreo, no
pueden condicionar de por sí nuestro intelecto ni nuestra voluntad, que operan
en un plano universal y espiritual, por lo tanto, alejado del «aquí» y «ahora».
·
Sí pueden condicionarlo indirectamente, dada la unión
espíritu-cuerpo. De hecho, el ente humano puede dejarse dominar por sus impulsos
o, con mayor o menor esfuerzo, superarlos (y aquí tus alusiones a determinadas
configuraciones astrales son pertinentes).
·
En cuanto a tus reservas sobre el poder de la voluntad o,
en último extremo, de la gracia divina para modificar las «expectativas» de un
tema astral (me gusta más el término, que evoca la dimensión musical, la
«armonía de las esferas», que el de «carta», que, no sé por qué, se ha
impuesto), las aprecio en lo que tienen de precaución.
·
Mi experiencia me dice que la astrología es una «bebida
demasiado fuerte» para las personas sugestionables. Pero es muy recomendable
para quienes andan sobrados de «chulería» y creen poder manejar su vida a su
antojo. A éstos les «rebaja los humos».
·
Naturalmente, quienes tienen experiencia real de lo que
son el intelecto y la voluntad (te recomiendo la lectura de las obras
fundamentales del padre de la fenomenología trascendental, Edmund Husserl)
saben que las «inclinaciones» astrales no son «la realidad». Más todavía lo
saben quiénes tienen noticia de Dios a través de la oración, la meditación
sobre su Palabra. Ellos conocen la potencia de su intervención en el
«enderezamiento» de tales o cuales «aspectos» de su tema astral. Sobre el
particular quizá te sea útil leer «Un camino hacia las certidumbres del hombre
interior», en la Web «Simbólica y fenomenología» a que hago referencia en la
portada del blog.
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Muchas gracias por tus reflexiones.
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